Capítulo VIII
Descripción Funcionamiento de la Hacienda
LA PRODUCCION.-
La Hacienda Guachalá registra en su inventario: 1007 caballerizas, 14 cuadras, 1 solar, 870 varas cuadradas (12.100 Ha.) distribuidas en los siguientes nichos ecológicos.
Urapamba.- Ubicada en el extremo sur de la Hacienda y al borde del río Pisque, a 2.200 mts de altura, producía aguacates, chirimoyas, duraznos, babacos en una extensión de 50 hectáreas.
Perugachi.- Localizado al borde del mismo río, a una altura de 2.600 mts., producía maíz tipo chillo, capulíes, tunas y cabuya, en una extensión de 50 hectáreas.
El Valle de Guachalá.- Se encuentra en la confluencia de los ríos Guachalá y Pisque y la comuna de Pingulmí a 2.800 mts. de altura con una extensión de 2.000 há. regadas por las acequias de Cariacu, San Eloy, San Ramón y La Josefina.
Dedicado a la producción de leche para ser procesada en la quesería, al engorde de ganado y la producción de maíz y trigo en la renovación de potreros. En el centro está la Casa de Hacienda con la producción textil del obraje (jerguetas, bayetas, lienzo y paño). Empleaba el 65% de la mano de obra y representaba el ingreso en dinero efectivo para la Hacienda.
La Ceja Andina.- 2.00 há. Entre los 2.800 y los 3.400 mts., están ubicadas en las lomas de Pitaná, Fichagra, Caragacho, Chiripamba, El Censo, Puendol Grande, Puendol Chico, Catequilla, Coniburo, Porotog, Santa Rosa, Buena Esperanza, Cascajal, Pambamarca, Chumillos, Tundanchi, etc., dedicadas a la producción de papa, cebada, alberja y lenteja, destinada en su mayoría al pago de los trabajadores en especies, y al mantenimiento de la fuerza de trabajo, ocupaba el 23% de la mano de obra.
Páramo.- 8.000 há. de pajonal, sobre los 3.400 metros de altura abarcaba los sectores de Quinchucajas, Pambamarca, Mula Potrero y Bandurria dedicados principalmente a la cría de ovejas y al desarrollo de ganado, caballos y mulares. Aquí se producía la materia prima para el obraje y se ocupaba el 12% de la mano de obra.
ADMINISTRACIÓN.-
A la cabeza estaba el propietario o el arrendatario que dirigía personalmente las actividades de la Hacienda y alternaba su residencia entre Quito y Guachalá.
El administrador era quien ejecutaba las disposiciones del dueño o arrendatario y era el responsable del funcionamiento de la Hacienda con residencia fija en la Casa de Guachalá.
Cada escribiente llevaba un control contable y una descripción detallada de cada una de las actividades; estas eran: obraje, crianza de ovejas, labranza, quesería y ganadería y su residencia estaba en el patio central de la Casa de Hacienda.
Los mayordomos vivían en el lugar donde se ejecutaban las actividades y eran los responsables de las mismas. Reportaban detalladamente todo lo que sucedía en su zona una vez por semana a los escribientes.
A los mayordomos y escribientes se les denominaba sirvientes, eran de descendencia mestiza o mulata y no tenían derecho a cultivar tierra de la Hacienda para su beneficio pero tenían la mayor remuneración.
Los mayorales eran indígenas encargados de controlar el trabajo de los huasipungueros y sueldos, y rendir cuentas al mayordomo.
Los huasipungueros eran indígenas que estaban obligados a trabajar para la hacienda a cambio de un pedazo de tierra que se les daba para que la cultiven y produzcan sus sustento. Los huasipungos de hasta 5 há., estaban ubicados en las cercanías de la actividad a la cual se asignaba al huasipunguero para que trabaje. Los huasipungos no se dividían y se los asignaba a un hijo de un huasipunguero cuando este moría.
Los sueltos eran trabajadores sin huasipungo y su remuneración era alrededor del doble del que recibía el huasipunguero. Sin embargo, a diferencia de este la Hacienda no estaba obligada a darles trabajo. |